Bien mirado, el simulacro de debate que montó TV-3 el jueves pasado (.Cat) no debería sorprender a nadie. Es la tapa justa, la culminación de un trayecto, que esta cadena pública inició tiempo atrás. Configurar un programa para hablar de un todo (Catalunya) convocando solo a una parte (los soberanistas nada más) evidentemente es una aberración informativa. Es hacer trampa al ciudadano. Crear, e impulsar, desde el plató de .Cat una burbuja de pensamiento unidireccional es la antítesis del pluralismo democrático.  Con este ejercício han mimetizado los nefastos y falsos programas informativos que tantas veces hemos visto y lamentado en Intereconomía TV, en 13 TV, en Telemadrid o en aquel bochornoso Canal 9 valenciano.

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