Si CiU quiere conformarse con ganar en las cifras globales de las elecciones, si Esquerra quiere darse por satisfecha por doblar los resultados de las últimas municipales (cuando se desplomó) y si el soberanismo quiere animarse con el despunte de las CUP, que lo hagan. Que se conformen, que se den por satisfechos y que se animen. Pero lo harán básicamente ellos solos y engañándose, porque el resultado de estas municipales, con la capital Barcelona a la cabeza, son un frenazo en seco al proceso soberanista. Algo más que un traspié. Y aún más que lo será si los de Artur Mas y Oriol Junqueras persisten en su proceder.

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