Primera. El bipartidismo sale vivo pero malherido. PP y PSOE sumaron en las municipales de hace cuatro años el 65% de los votos. Ayer obtuvieron el 52%. Todavía son una mayoría, pero el declive es evidente.

Segunda. La fragmentación es la norma general tanto en los grandes ayuntamientos como en los nuevos parlamentos autonómicos. ¿Será viable un pacto general de izquierdas PSOE-Podemos, al estilo de los alcanzados por Guerra y Carrillo en las primeras municipales de nuestra democracia (1979)? A la inversa, ¿habrá acuerdo global entre PP y Ciudadanos?

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