Punto de partida: las mayorías absolutas serán cada vez más una excepción. Da igual si se trata de un ayuntamiento, un gobierno autonómico o, tal y como apuntan los sondeos, el próximo Ejecutivo central. La socialista Susana Díaz ha probado estos días el amargo gusto que puede llegar a tener la falta de apoyos. Acabará siendo presidenta de la Junta, pero lo suyo le habrá costado. Y la legislatura andaluza no ha hecho más que empezar. Pablo Iglesias y Albert Rivera, los artífices de la llamada nueva política -que a menudo exhibe tics idénticos a la de los partidos tradicionales-, ya venden caros sus votos antes de saber dónde serán imprescindibles.

Autora: Neus Tomàs

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