El lunes en Bilbao lucía el sol y el clima era suave. En el magnífico edificio de la Universidad de Deusto, junto a la ría, el rey Felipe VI entregaba el segundo premio “Reino de España”, instituido por el Círculo de Empresarios de Madrid, el de Economía de Barcelona y el de Empresarios Vascos. La entrega del primer premio fue uno de los últimos actos que presidió el rey Juan Carlos. Y en el año transcurrido la institución se ha fortalecido.

Me explica Petra Mateos, que fue directora del gabinete de Miguel Boyer y es directiva del Círculo de Empresarios, que el ambiente del acto estaba en correspondencia con el clima exterior. El Rey entregaba en Euskadi el premio dado por los empresarios de las tres capitales económicas españolas a Josep Ferrer Sala, presidente honorífico de Freixenet, y el empresario que, junto a su sobrino y actual presidente de la firma, Josep Lluís Bonet, lanzó a la entonces mediana empresa vinícola del Penedès a la conquista de Europa y del mundo.

 

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