Hoy esta columna concluye temporada. Llegados a este punto, hagamos un breve balance, unas pocas pinceladas, de lo más relevante o meditable que nos han ofrecido las cadenas en esta etapa. La ficción, las teleseries, o lo que llaman alegremente entretenimiento, han sido sin duda lo mejor, lo más honesto y lo más alejado de las habituales trampas que nos van colocando. Títulos como ‘El tiempo entre costuras‘ y ‘Allí abajo‘ (Antena 3 TV), ‘El príncipe‘ (Tele 5), ‘Cites‘ (TV-3) e, incluso, ‘Cuéntame (TVE-1), a pesar de sus altibajos, han sido estupendos oasis. También ha sido la gran temporada en que La Sexta se ha afianzado como alternativa informativa, desde ‘Al rojo vivo‘ hasta ‘SalvadosEl objetivo‘ y ‘La Sexta noche‘, pasando por ‘Más vale tarde‘ y la vía sarcástica de ‘El intermedio‘. Han conseguido unos registros de audiencia espectaculares.

La proliferación de programas de debate político en todo el telehipódromo estatal ha sido interesante. Los espectadores hemos podido advertir que la figura del opinador por cuenta ajena cada vez es más habitual. Teledirigidos por influyentes grupos de presión, hay verdaderas peleas por hacerse con una silla en los platós. Y las cadenas los reciben con agrado, porque les sale baratísimo: les remuneran con cuatro cuartos, dado que ya vienen pagados por el correspondiente lobi, grupo o partido. ¡Ahh! Quedan pocos opinadores/tertulianos ajenos a estas trincheras de adoctrinamiento y apostolado.

Pero quizá lo más relevante de esta temporada que hoy acaba ha sido la constatación del descrédito que las teles públicas TVE y TV-3 tan a pulso se han ganado. Sin escrúpulo alguno, y sin vergüenza, se han instalado en una manipulación constante. La desfachatez con la que actúan los directivos de estas cadenas públicas es hasta insultante.

Hace poco señalábamos aquí la actuación del presidente de RTVE, cuando se puso a lanzar públicamente vivas al Gobierno y al PP. ¡Ahh! No es precupante que sea de un partido. Lo intolerable es que transforme su cargo en un instrumento del PP y que haga de TVE una especie de ‘Manolo el del bombo’ del partido gobernante.

Al director de TV-3, el otro día, en la comisión de control, le recriminaron que en los ‘Telenotícies’ mimetizasen la nomenclatura que usa en sus eslóganes la llamada ‘Llista de Mas’. Se quedó tan ancho. Claro, sabe que le mantienen ahí para que TV-3 funcione como un gran aparato de propaganda. ¡Ahh! Me temo que a partir de septiembre, todas estas trampas van a ir a más.