Compañeros de candidatura del president han expresado dudas sobre si él será el presidente

Mantener una apariencia de unidad en Junts pel Sí, la lista conjunta del soberanismo para el 27-S, le ha supuesto a su impulsor, el presidente catalán, Artur Más, tener que hacer maniobras. Al día siguiente de que los compañeros de candidatura de Mas expresasen sus dudas de si él será el presidente si ganan las elecciones, el cabeza de lista de la CUP, Antonio Baños, aseguró el martes que el president “chantajeó” a la Asamblea Nacional Catalana y a Òmnium Cultural con no convocar los comicios si no se unían a su propuesta de candidatura única. La CUP se descolgó del acuerdo en su día.

Los dirigentes de Esquerra Republicana han insinuado en público y explicado en privado que Mas utilizó la potestad que le da la ley de convocar las elecciones para presionar a los republicanos a que aceptasen la lista única. Oriol Junqueras nunca ha visto con buenos ojos esa idea y prueba de ello es que en su día rechazó concurrir con Mas al 27-S pero finalmente dio su brazo a torcer ante el riesgo de que el presidente catalán no convocase las elecciones.

Sin embargo, nunca como hasta este martes, se había verbalizado lo que se consideraba un secreto a voces, seguramente por el tono de discreción que caracteriza al que hasta ahora había sido cabeza de lista de la CUP, David Fernández, y que participó en aquellas negociaciones con Mas, Junqueras y las entidades soberanistas.

Antonio Baños, sucesor de Fernández como presidenciable de la CUP, ha explicado en una entrevista a Catalunya Ràdio que la negociación de la lista unitaria que fraguó en el pacto de hace un mes “fue un fraude” porque el presidente de la Generalitat “puso contra la pared” a las entidades soberanistas. Según su relato, tanto Mas como Convergència tenían “una urgencia interesada” en que cuajase la candidatura conjunta con Esquerra, la ANC y Òmnium con el fin de esconder al partido nacionalista en ese acuerdo. El objetivo, según Baños, no era otro que dejar el liderazgo en manos de CDC “desde una segunda línea, amparados por muchos nombres de la sociedad civil muy conocidos para que la gente piense que es la gente quien gobierna la lista, aunque es Convergència”.

Los dirigentes de las entidades soberanistas han desmentido a Baños de inmediato. “En ningún momento de las conversaciones se planteó este tema”, aseguró Quim Torra, presidente de Òmnium Cultural en referencia al supuesto “chantaje” de Mas. “En el proceso de negociación las entidades teníamos claro que había que asumir el consenso más amplio y que siempre daríamos apoyo a las candidaturas independentistas”, añadió. En el mismo sentido se ha expresado Jordi Sánchez, presidente de la ANC. “En ningún caso nos sentimos víctimas de un chantaje de Mas”, ha afirmado.

Al margen de cómo se fraguase aquel acuerdo y del papel que jugó Mas, lo cierto es que desde que se presentó la lista Junts pel Sí no han parado de aflorar discrepancias internas entre los diversos líderes y formaciones que la componen. Ninguna tan sonada, sin embargo, como la de Raül Romeva, número 1 de la candidatura, quien por dos ocasiones en el plazo de un mes ha cuestionado que Mas vaya a ser el presidente si Junts pel Sí es la lista ganadora. La última ocasión fue el pasado lunes, en una entrevista a EL PAÍS, de la que se desdijo horas después con una serie de veinte mensajes en Twitter en castellano, algo inusual en él.