En horario de máxima audiencia , casi dos horas de pura y simple propaganda electoral. Porque, repito, en Cataluña se da la extraña paradoja que el presidente del Gobierno y el jefe de la oposición forman parte de la misma candidatura

El pasado lunes por la noche, en perfecta coincidencia con el inicio de la emisión del informativo vespertino de la televisión pública catalana, el presidente de la Generalitat, Artur Mas, procedió a algo tan habitual en él como es firmar el decreto de convocatoria de elecciones al Parlamento de Cataluña.

En esta ocasión, no obstante, lo hizo con una solemnidad inusitada, con la emisión del acto en directo por parte de TV3 y con el añadido final de un parlamento rimbombante y obvio al mismo tiempo, que fue retransmitido también por la misma cadena como si se tratase de una trascendental declaración institucional. Poco después, una vez finalizado el informativo vespertino, TV3 ofreció, también en directo, una complaciente entrevista con “el jefe de la oposición”, que según el extraño criterio de la cadena es nada más y nada menos que Oriol Junqueras, esto es el presidente de la formación política que lleva casi tres años dando su apoyo permanente al Gobierno de la Generalitat presidido por Artur Mas, con quien tiene un acuerdo de legislatura y con quien forma parte de la misma candidatura electoral a los próximos comicios autonómicos.

En pleno horario de máxima audiencia televisiva, casi dos horas de pura y simple propaganda electoral. Porque, repito, en Cataluña se da la extraña paradoja que el presidente del gobierno y el jefe de la oposición forman parte de la misma candidatura.

La capacidad infinita que el movimiento secesionista catalán tiene para dar nuevos significados a las palabras es sorprendente. Pero en esta ocasión han rizado el rizo, han logrado la cuadratura del círculo. Aunque todo ello sea con el coste que comporta acabar de convertir a TV3 en un vulgar remedo de la TVE de los peores tiempos de Urdaci, al peor Canal 9, a la Telecospedal… O al “No-Do” franquista, claro. Lo que debería ser una televisión pública, y por tanto al servicio de todos los ciudadanos de Cataluña, patrimonializado, instrumentalizado al servicio exclusivo y sectario de los intereses partidistas y electorales más inmediatos de una sola candidatura electoral.

TV3 sigue siendo la cadena de televisión más seguida en Cataluña, pero sólo con porcentajes de poco más del 11%. El pasado lunes, las intervenciones de Artur Mas y Oriol Junqueras fueron seguidas por 478.000 y 434.000 espectadores, respectivamente. Lejos, muy lejos, de las cifras mínimas de electores necesarios para proseguir con el viaje a ninguna parte emprendido por ambos dirigentes políticos.