Una vez más, y ya van unas cuentas desde las elecciones del 20 de diciembre, el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, ha jugado todas sus cartas para hacer frente a quienes le cuestionan en su partido. El máximo dirigente socialista ha conseguido descolocar a los críticos y asegurarse el protagonismo del Comité Federal, lo que no significa que haya conseguido grandes avances ni para la cohesión interna ni para la gobernabilidad del país.

Su iniciativa de dar la voz a la militancia para que decida si avala o no un hipotético acuerdo de gobierno ha pillado por sorpresa a todos los barones. El único que ha asegurado haber sido informado de esa iniciativa ha sido el presidente de Aragón, Javier Lambán. Pero ni siquiera Susana Díaz, la dirigente territorial de la federación más importante del PSOE y una de las más críticas con Sánchez, sabía nada.

Con su propuesta, refrendada por la Ejecutiva, el secretario general trata de asegurarse el apoyo de las bases de los socialistas para superar el cuestionamiento interno de algunos de los barones más destacados. Quiere que la consulta actúe como un revulsivo para los afiliados, ya que supondría presentarles la opción de recuperar el Gobierno del Estado.

Renuncia a su fecha del Congreso

Y es cierto que el encargado de refrendar esa consulta deberá ser un futuro Comité Federal, pero pocos dudan en el partido de que al máximo órgano entre congresos no le quedaría otra que asumir lo que digan los afiliados.

El principal éxito de Sánchez en la reunión de este sábado ha consistido en lograr que todos los secretarios generales le mostraran su apoyo a la consulta, dentro y fuera del Comité. Aunque con ironía, algún dirigente ha hablado de la “podemización” del PSOE, por el hecho de dar la palabra a la militancia, el líder socialista ha logrado incluso que se eclipsara su renuncia y su cesión a los críticos respecto a la fecha del Congreso federal.

“¿Quién se puede oponer a consultar a la militancia?” reconocía uno de esos barones en la abarrotada entrada de la sede federal de la calle de Ferraz de Madrid, llena de periodistas. Y es que aunque sólo sea por una cuestión de imagen de cara a los militantes, y con tal de evitar un nuevo cisma entre las bases, a todos los líderes autonómicos no les ha quedado otra que respaldar la idea de Sánchez.

Los críticos exigen “claridad”

El que más matices ha planteado ha sido el presidente valenciano, Ximo Puig. Ha apoyado la consulta pero ha emplazado a su partido a tratar de defender una “conjugación entre democracia representativa y democracia directa”, queriendo poner así en valor el papel de los miembros del Comité Federal.

Argumentos similares ha empleado Díaz, y los dos han querido dejar claro que no están dolidos porque Sánchez no les haya avisado previamente de su intención de anunciar la consulta en su discurso. Ambos sí han reclamado “claridad” a su máximo líder, y le han pedido que sea transparente tanto en las negociaciones como en el acuerdo que sea sometido a la votación de las bases.

El rechazo a los independentistas

El Comité Federal, en el que han tomado la palabra un total de 40 personas y que se ha prolongado durante más de cinco horas, ha respaldado la propuesta de Sánchez, a pesar de que esa consulta puede que nunca llegue a producirse. Porque otra de las exigencias de los barones críticos, que ya ha sido asumida por la Ejecutiva, es que en ningún caso el PSOE pueda depender del apoyo, la abstención o la ausencia de las fuerzas independentistas para su investidura. 

El escenario es, por tanto, muy poco alentador para las opciones de Sánchez, porque tendría que poner de acuerdo tanto a Podemos como a Ciudadanos para que le apoyaran en su nombramiento como nuevo presidente. Los primeros han puesto unas condiciones que los socialistas han considerado como inasumibles. Entre otras el referéndum de autodeterminación en Cataluña, o la propuesta de entrar en el Ejecutivo. Los segundos ya han dicho que no quieren saber nada de los de Pablo Iglesias.

La cuenta atrás para saber qué ocurrirá finalmente y despejar el futuro de Sánchez comenzará oficialmente el martes, sobre todo si el Rey opta esta vez por plantear al líder del PSOE que opte él a la investidura, ante el rechazo de Mariano Rajoy.