No es un acuerdo de Gobierno, pero es un paso adelante. Esta claro que el pacto que ayer firmaron el líder del PSOE y candidato a la investidura, Pedro Sánchez, y el presidente de CiudadanosAlbert Rivera, no tiene la fuerza parlamentaria suficiente para salir adelante en el debate de investidura de la próxima semana. Los 131 diputados que lo respaldan eran insuficientes ayer por la mañana, pero se tornaron en estériles por la tarde cuando Podemos anunció que suspendía las negociaciones con el PSOE y que su voto sería contrario a ese acuerdo. La suma de los ‘noes’ anunciados de PP y Podemos representan una mayoría absoluta de votos negativos que ahorra la especulación sobre el resto. ¿No ha valido para nada, pues? En esta nueva etapa de la vida política en la que hemos entrado tras el 20-D, las cosas no son tan simples.

Si nadie cambia su postura, la próxima semana se abrirán los dos meses de plazo para nuevas elecciones, y es muy probable que Mariano Rajoy lo intente, también con un escaso éxito previsible. Pero después quedará aún margen para que los distintos actores apuren las posibilidades antes de que concluya el plazo para disolver las Cortes . En cualquier caso, el acuerdo al que han llegado PSOE y C’s puede ser muy discutido por lo que dice o por o lo que no dice, pero tiene la virtud de haber acordado objetivos entre distintos. Es fácil decir, por ejemplo, que no se contempla la derogación de la reforma laboral, como prometía el PSOE, o que no figura el contrato único, como defendía C’s, pero hay que tener en cuenta que la cesión es parte consustancial del momento que vivimos. El país pide aire fresco, regeneración, una política económica algo distinta. Pasar página. Necesitamos acuerdos y para eso hay que renunciar a parte de lo propio. Es mucho más positiva una renuncia en pos de un acuerdo, que el incumplimiento de un programa cuando se tiene mayoría para llevarlo adelante. Y de eso ya hemos visto mucho.

Si el diálogo no cuaja y hay que volver a las urnas, cada partido se presentará ante los electores, además de con su programa, con el bagaje de lo que ha hecho para cumplir el mandato de los españoles de llegar a un acuerdo. En ese viaje, Sánchez tiene muchos números para ganar la opción de repetir como candidato del PSOE y, junto con Rivera, tendrán el activo de, al menos, haber intentado el acuerdo.