Los plazos se agotan y la oportunidad de formar gobierno tendrá el sábado 5 de marzo la primera oportunidad efectiva para elegir un jefe de Gobierno con un programa articulado. Si fracasa quedarían luego ocho semanas de debate para buscar una salida antes de citar a las urnas. Desde la sociedad civil surge un cierto clamor para evitar repetir las elecciones en junio y condenar a los españoles a medio año de gobierno en funciones, con facultades muy limitadas que no van más allá de una administración de emergencia.

Media docena de organizaciones empresariales (al margen aunque no contra de la CEOE) emitieron ayer un comunicado conciso reclamando la constitución de un Gobierno para: “consolidar una recuperación económica para todos, una regeneración de la democracia y la convivencia (contra la corrupción), y las reformas precisas para ambos propósitos”. El documento, folio y medio, concluyó con un lema: “es la hora de la política”, que, de alguna forma, recuerda otro enunciado el año 1977 como prólogo de los Pactos de la Moncloa: “es la hora de la economía”. Entonces había que evitar la hiperinflación y la recesión y la nueva política (la transición) necesitaba restaurar la economía. Ahora para restaurar la economía hay que recomponer la política, por eso “es el turno de la política, es decir de un Gobierno estable con un programa consistente y coherente.

De momento lo que está sobre la mesa es un programa consensuado entre PSOE y Ciudadanos que será la propuesta de Sánchez al Congreso el próximo martes. A los lados quedan los otros dos grupos PP y Podemos que pueden habilitar ese programa sin ratificarlo, basta con una abstención explicada como oportunidad para una experiencia de gobierno sometida a crítica y a inestabilidad, al menos durante un año, que es plazo garantizado para un gobierno débil.

Las decisiones de todos los grupos están afectadas de cálculo electoral, lo que hagan influirá en sus expectativas de voto si fracasa la investidura y hay que volver a votar en junio. Las encuestas de estos días sirven de poco, solo apuntan tendencias con los datos disponibles, pero la acumulación de nuevos datos a partir del próximo dato tendrá impactos electorales sucesivos que llevan a pensar que el mapa de las expectativas va a sufrir modificaciones a lo largo de los próximos meses.

Lo cierto es que el Congreso ha recuperado un papel central para la política como lo tuvo nunca antes; por un lado es un gran plató televisivo con las ventajas e inconvenientes que ello supone. Pero también es un escenario para la negociación política con contenidos que van más allá del postureo de las últimas semanas.

El documento que están consensuando Ciudadanos y el PSOE tiene sustancia, avanza reformas de calado que pueden mejorar el marco de la acción política y sacar del atasco una situación que encierra serios peligros para la sociedad española. Tras dos meses de amago y mareo, marzo abre una oportunidad, un turno para la política, esta vez en serio.