• El presidente de Tercera Vía afirma que la época del bipartidismo perfecto “ha terminado” y aboga por el diálogo para acometer reformas estructurales duraderas en materia territorial

  • Tercera Vía es una asociación que defiende el diálogo para mejorar el encaje de Cataluña en el resto de España. Su presidente, Mario Romeo, asegura en una entrevista a Crónica Global que la época del bipartidismo perfecto “ha terminado” y confía en un acuerdo transversal entre las fuerzas políticas que permita impulsar las reformas necesarias para conseguir “un país más acorde con su realidad plurinacional”. Formada por empresarios, sindicalistas, profesionales liberales, políticos y personas comprometidas con los movimientos vecinales, Tercera Vía no se define como “lobby”, pero si como un grupo de “corredores de fondo” que huyen de extremismos.

Mario Romeo, presidente de Tercera Vía, con la presidenta del Parlament, Carme Forcadell.

-¿Las negociaciones para formar Gobierno se pueden calificar de tercera vía?

-La expresión “tercera via” puede significar muchas cosas en el terreno de la política y de la economía, pero en general, como se sabe, indica la voluntad de buscar alternativas ante dos extremos antagónicos. Habría que preguntar a quienes negocian la formación de un gobierno en España si se sienten integrantes de una tercera via o forman parte de un posicionamiento transversal para favorecer cambios y evitar la repetición de elecciones.

En nuestro caso, Tercera Vía quiere indicar expresamente que frente a la independencia de Cataluña como única alternativa o la España inamovible en sus posiciones, que ha convertido la Constitución en un corsé, existe una tercera via: el diálogo, el pacto, la reforma y el reconocimiento de que es posible un mejor encaje catalán en el estado español.

-¿El bipartidismo está en crisis? ¿El futuro es transversal?

-Probablemente la época del bipartidismo perfecto ha terminado. En Catalunya hace mucho tiempo que el Parlament es mucho más plural que el Congreso de los Diputados. Estamos en un tiempo nuevo que han decidido los ciudadanos y es papel de la política adaptarse a la nueva realidad y eso querrá decir, en muchas ocasiones, en efecto, actuar de manera transversal, cediendo en algunas posiciones para alcanzar amplios consensos sobre cuestiones vitales para el futuro del país. La lucha contra la desigualdad, la educación, la reforma territorial, por poner unos ejemplos, son temas que deben abordarse desde una gran transversalidad, sobre todo si queremos que las normas que se adoptan sean asumidas como propias por todos los agentes políticos.

-Se dice que el populismo está en auge ¿Es difícil defender esta opción en un momento así?

-Creo que hay que ir con cuidado al utilizar la palabra “populismo”. Porque no es lo mismo calificar ciertas actuaciones de una nueva izquierda que probablemente no ha asentado aún del todo su proyecto o su manera de trabajar que referirse al populismo de corte derechista y racista en algunos paises de Europa. Nada tiene que ver una cosa con la otra. Tampoco el independentismo catalán, en general, tiene nada que ver con el populismo europeo.

Estamos, es cierto, en momentos de mucha ebullicion y apostar por el diálogo, el consenso y la calma no es fácil. Suele ser más rentable la descalificación y la actuacion inmediata. Sin embargo, debo decirle, que tenemos vocacion de corredores de fondo. No cejaremos facilmente en nuestra intencion de que las relaciones entre Catalunya y el conjunto de España esten guiadas por la razón, la legalidad y el diálogo y por el reconocimiento pleno de las singularidades catalanas.

-En Cataluña se mantiene el proyecto secesionista ¿qué valoración hace?

-Se mantiene el proyecto secesionista, sí, pero la realidad es más dura que las declaraciones sobre el papel. En el bloque independentista que apoya al gobierno de la Generalitat ha habido ya desacuerdos en torno a las políticas concretas. El vicepresidente del Govern, Oriol Junqueras, que se encarga de los temas económicos ha tenido que hablar con de Guindos y Montoro para abordar la grave situación de la hacienda catalana. Ahora, los dirigentes de CDC, comienzan a hablar nuevamente de consulta, de derecho a decidir, de referendum, cuando hace apenas unas semanas decían que esa pantalla ya estaba “pasada”.  

El independentismo es consciente de que no tiene la fuerza social y política necesaria para la famosa “desconexión”  e incluso el expresidente Artur Mas ha dicho que hay que superar la barrera del 50 % de partidarios de la creación del nuevo estado catalán. Espero que se pueda formar un Gobierno en España que responda a las expectativas de cambio y que sepa tener iniciativa política suficiente para abordar la cuestion catalana con valentía y sin pérdida de tiempo. 

-¿Qué ámbito territorial tiene la plataforma?

-Nuestra entidad la Tercera Via tiene sobre todo sus socios y simpatizantes en Catalunya, pero también cuenta con amigos en Madrid, Andalucía y otros lugares de España. Nos hemos presentado en Barcelona y en su área metropolitana, en Madrid, en Sevilla, en Cádiz; pronto lo haremos en Valencia y en Zaragoza y no renunciamos a ir a ningun sitio donde podamos ser útiles para hacer oir la voz de una parte importante de la ciudadania, que desde el catalanismo transversal e integrador, cree en el diálogo y el entendimiento con el conjunto de España y en que hacen falta reformas para conseguir un país mas justo, más equilibrado, más acorde con su realidad plurinacional y plurilingüística. 

-¿Pretende ser un lobby, se le puede llamar así?

-Somos más modestos. Pretendemos ser simplemente una asociación activa, viva, presente en los debates políticos y sociales. Creemos que el peor favor que se puede hacer a Cataluña, a España y a la convivencia mutua es encerrarse cada cual con sus posiciones y sus agravios.

-¿Cuá es el perfil de los miembros de Tercera Vía?

-En la Tercera Via hay de todo un poco: profesionales, pequeños empresarios, gente que está o ha estado activa en la vida política, trabajadores, sindicalistas, personas comprometidas con los movimientos sociales o vecinales, con la cultura… Somos tan variados como la propia sociedad.