El foco está en Cataluña y en el proceso soberanista abierto allí está centrando una parte importante de la precampaña y se encuentra entre las principales preocupaciones de los partidos de ámbito estatal, que plantean distintas soluciones y propuestas. Pero los sectores independentistas vascos están dispuestos a dar la batalla y a que la cuestión de la creación de un estado vasco deba ocupar, también, la agenda del Gobierno que salga de las urnas el próximo 26 de junio.

El secesionismo vasco acelera el paso y multiplica sus iniciativas a las puertas de una campaña en la que Euskadi se mantiene en un perfil bajo como ha sucedido desde que ETA anunciara el cese definitivo de su actividad armada, en 2011. La última y más determinante por la importancia que puede tener en el futuro es la acción que puso en marcha Gure Esku Dago –plataforma a favor del derecho a decidir– en 34 municipios pequeños del País Vasco en los que el domingo se celebró una consulta para conocer cuál era la opinión de sus vecinos respecto a la independencia.

La participación fue discreta, del 29%, aunque el resultado fue arrollador: El 95,3% de los votantes se mostró a favor de la independencia diciendo sí a la pregunta: “¿desea ser ciudadano de un estado vasco soberano?” Estaban llamados a votar 125.633 ciudadanos, y finalmente se acercaron a las urnas 35.174, pero el hecho de que haya arrasado la respuesta positiva supone un soplo de aire fresco y de fuerza para unos sectores independentistas que no atraviesan por sus mejores momentos.

Caída en las encuestas

El último Sociómetro Vasco –estudio sociológico que realiza el Gobierno vasco– reflejó que el porcentaje de ciudadanos vascos que se muestra a favor de la independencia cayó en 11 puntos en los dos últimos años. Así, mientras en 2014 era el 30% de la población el que apostaba por esa opción hoy es el 19% de los ciudadanos los que la hacen suya. Pero además, se ha dado el caso de que en la actualidad exista el mayor porcentaje de vascos contrarios a la independencia desde 1998, cuando se empezó a medir esta variable, situándose en el 38%.

Asimismo, EH Bildu, la fuerza que aglutina actualmente a las diferentes sensibilidades independentistas, acumula varios disgustos en las urnas desde las elecciones municipales y forales de 2015 en las que perdió plazas tan emblemáticas como el Ayuntamiento de San Sebastián o la Diputación de Gipuzkoa.

También en las generales la izquierda abertzale recibió el impacto de la irrupción de Podemos, que le desplazó en las tres provincias vascas y que se ha llegado a convertir incluso en alternativa de Gobierno de cara a las próximas elecciones autonómicas vascas previstas para este otoño, siempre según las encuestas. Desde EH Bildu confían en que finalmente el recientemente excarcelado Arnaldo Otegi pueda encabezar sus listas y suponga un tirón de votos del conjunto de la izquierda vasca.

Precisamente de cara a esa cita electoral están redoblando sus esfuerzos tanto los sectores independentistas como las iniciativas ciudadanas por el derecho a decidir como Gure Esku Dago, que programa distintos actos prácticamente todas las semanas y que no cuenta sólo con el beneplácito de la izquierda abertzale sino también del PNV e incluso de miembros de partidos no nacionalistas como Podemos, IU y el PSOE. En otoño habrá dos nuevas consultas en Dima y Bakaiku y se prevén otras en el futuro, de momento en localidades pequeñas o medianas.

“Hemos querido situar las consultas populares fuera de la campaña electoral y de la discusión entre los partidos políticos”, matizaba la plataforma este domingo a través de un comunicado, en el que, además, anunciaba que el año que viene, se unirán a las consultas más municipios y comarcas. “Entre los que ya han anunciado consultas para el 2017 mencionaremos a Oarsoaldea, Aulesti, Barrika, Bermeo, Busturia, Elorrio, Sopela, Uribe Kosta, Usurbil y Hernani. Y podemos adelantar que la lista de los que formarán parte de esa segunda ola crecerá notablemente en los próximos meses”, apuntaban.

La hoja de ruta de Urkullu

La agenda hacia un mayor soberanismo también la contemplan el propio Gobierno vasco y su lehendakari Iñigo Urkullu, que se ha marcado como objetivo para la próxima legislatura acordar un nuevo marco de convivencia entre Euskadi y España en base a un pacto que garantice el “respeto” al derecho a decidir pero que avance en el reconocimiento de la “nación vasca”. El presidente de los vascos reivindica el “modelo propio” y la “seriedad” en la gestión existente en las instituciones vascas frente al “espectáculo” en el que, según su opinión, impera en la política española.

“Más autogobierno es más bienestar, más futuro, más Euskadi”, llegó a decir Urkullu a principios del mes pasado cuando, en un acto en Vitoria, fue proclamado oficialmente como candidato a la reelección.