• Conviene buscar ideas nuevas. La “soberanía nacional es innegociable” es argumento simplón

Prometió Rajoy en su investidura “disposición al diálogo” con Cataluña y “buscar fórmulas” de “mejor” acomodo. ¿Podemos creerle?

Cuesta. Ha hecho lo contrario ¡durante casi 5 años! Así que se precisan prendas. La primera es la composición del Gobierno. Si habrá anticatalanes recalcitrantes de las ramas persecutorias (las alcantarillas subpoliciales de Fernández Díaz, los improperios de Cospedal, la xenofobia de Albiol). Si serán los más tecnificados (Moragas). O algún peso de verdad, capaz de dialogar (perfil Piqué).

Tan o más clave. ¿Seguirá Administraciones Públicas (AAPP) encadenada a Hacienda? Si es así, es que Mariano sigue viendo a las autonomías como sujeto adverso solo apto para ser sometido a tortura presupuestaria. Devuélvale a las AAPP un ministerio.

Luego, urge desbloquear la lista de 23 peticiones que le presentó el anterior presidente de la Generalitat (30/7/14), reiterada y ampliada por el actual, Carles Puigdemont: solo una se abrió paso.

Después conviene buscar ideas nuevas. Su abanico conceptual en este asunto es ralo, romo y yermo. La “soberanía nacional es innegociable” es argumento simplón: la soberanía macro la negociamos cada día, la cedemos a palmos a Europa para codecidir y que no la devore el mercado. El despliegue de la soberanía micro lo coprotagonizan Administración central y autonomías (¿qué son, si no, las “competencias compartidas”?).

También “se negocian” los derechos de los españoles. Al alza, se discuten y crean derechos nuevos: a percepciones por dependencia, contra el desahucio exprés… Y es engañosa la “igualdad de derechos de todos”: canarios y baleáricos gozan de prestaciones únicas por insularidad (transporte); gallegos, vascos y catalanes, de derechos lingüísticos adicionales a los de los andaluces. Cosa distinta es la necesaria equivalencia en el contenido esencial de los derechos sociales (sanidad, educación…).

¿Dónde hallar ideas? Creando una Royal Comission independiente, con gentes ponderadas, respetables, pontífices —constructores de puentes—: los Herrero de Miñón, Antón Costas, José Luis Bonet, Salvador Alemany, Antonio Basagoiti, los Añoveros, Muñoz Machado, López-Burniol…, y algún intelectual amigo del enemigo.

Enseguida, puede constituirse una comisión parlamentaria ad hoc, con deberes y calendario claro. Antes de Navidad.