• El portavoz de Portes Obertes del Catalanisme, plataforma vinculada a PSC y UDC, asegura que el 155 se aplica “para combatir el fascismo y defender la democracia”

Portes Obertes del Catalanisme (PDC), plataforma integrada por Tercera Via y Construïm –vinculadas a las órbitas de PSC y UDC, respectivamente– apoyarán la candidatura del socialista Miquel Iceta en las elecciones del 21D. El notario Mario Romeo, presidente de Tercera Via y portavoz de PDC, cree necesario un cambio de interlocutores políticos tanto en Cataluña como en el conjunto de España. Admite que los miembros de su plataforma estarían encantados de formar parte de la lista del PSC.

—Pregunta. ¿Qué opina de los encarcelamientos de los exconsejeros del Govern acusados de sedición y rebelión?

—Respuesta. Hay dos grandes responsables, el Gobierno de Madrid, porque tiene más poder y responsabilidad, pero también la Generalitat, que ha sido un auténtico desastre que nos ha llevado al borde del precipicio. Si la medida judicial de prisión es excesiva o no, probablemente era innecesaria, pero la Generalitat ha incumplido las reglas más elementales de la democracia. Siendo una minoría respetable, el independentismo ha intentado de imponer una declaración unilateral de independencia sin respaldo social. Más que imponer, ha querido engañar a los suyos. Ya veremos en el juicio que se les haga si reconocen que han declarado la independencia. Han jugado con una ambigüedad jurídica y política.

¿Se puede dar marcha atrás a esta situación?

—Nos han provocado una división social y un empobrecimiento económico. Ya hemos bajado un escalón. En Barcelona, que deseaba ser una capital empresarial y financiera europea, el coste de reputación es total y absoluto. Pedimos la sede de la Agencia Europea del Medicamento, pero expulsamos a las empresas más importantes que tenemos. De momento, son cambios de sede, pero la fuga de empresas llevará a que todos los centros de decisión ya no existan en Cataluña.

  —¿Las elecciones del 21D pueden aclarar esa situación?

—Creo que sí. De la lectura de la situación política se deducía que se necesitaban unas elecciones. Lo terrible es que Puigdemont demostrara su poca categoría política al no convocar lecciones, cosa que era buena para él y para todos los catalanes. Como él no remató a gol, fue Mariano Rajoyquien lo hizo, y bien. La sociedad catalana se ha sentido aliviada. Ha habido muchos elementos nuevos, los independentistas usarán el argumento de la represión en todas sus variantes y los constitucionalistas, el empobrecimiento económico. Los independentistas podrían perder la mayoría. Yo tengo mucha confianza en un cambio de interlocutores políticos. Sería muy positivo en Cataluña y en el conjunto de España.

¿Puede haber elecciones generales anticipadas?

—Yo creo que sí. Si hay un cambio de interlocutores en Cataluña, lo habrá a nivel español. Aunque el PP podría volver a ganar e incluso con más amplitud. Hay que destensar la situación y esperamos que no haya violencia. Este estrés al que la Generalitat nos ha sometido, hay que acabarlo. La deriva puede ser muy negativa.

Un cambio de interlocutor aquí en Cataluña ¿pasaría por que el líder del PSC, Miquel Iceta, aglutinara un espacio de centralidad?

—Iceta efectivamente es el único líder político que representa un catalanismo plural, progresista, transversal, capaz de soldar esta situación. Debemos recuperar la integración, la Cataluña de un solo pueblo, porque si no, vamos a un modelo de ulsterización, vamos a una Cataluña con dos grupos sociales diferentes y, en un caso extremo, iremos a dos comunidades distintas, con desarrollos distintos, un apartheid. En lugar de una interculturalidad, iremos a dos culturas con desarrollo separado. El debate de fondo es ése.

Pero, como decía, tras el 21D puede que las cosas continúen igual.

—Los independentistas podrían volver a ganar, pero nos han polarizado en dos extremos, cuando en realidad las dos terceras partes de los catalanes desean seguir en España con los cambios que sea necesario. Y de la otra tercera parte, una mitad ya está bien como está y la otra, es independentista. El núcleo duro del independentismo, quienes están dispuestos a pasar hambre o a que el Barça juegue en un liga pequeña, es un 15%-17%. También hay un sector que se ha pasado al independentismo por su vertiente antisistema y populista, pero que podría ser atraído a posiciones conciliadoras y de progreso. Y siempre hablo de un tercer grupo de independentistas que son los que están gobernando en estos momentos, que son el núcleo de Jordi Pujol, el núcleo de la corrupción. Todos ellos tienen intereses en liar la situación para ocultar sus vergüenzas y corrupciones.

¿Prevén una campaña dura? Lo digo porque ahora, todas las formaciones no independentistas son calificadas de fascistas. El PSC está recibiendo críticas muy duras por apoyar la aplicación del artículo 155.

—Para quienes hemos luchado por que Cataluña sea un único pueblo unido, sentimos que estamos en un momento de derrota y de frustración. La polarización producida no nos deja espacio, pero debemos seguir luchando. No sé si lo conseguiremos.

¿Cómo lucharán?

—Seguiremos defendiendo nuestras posturas desde nuestra plataforma de opinión y de encuentro. Portes Obertes es muy plural, incluye desde gente del PSUC hasta del PSC y de UDC, pasando incluso por gente de CDC y PP. También queremos ser una plataforma de participación política. En estas elecciones del 21D daremos apoyo a Iceta porque consideramos que es quien mejor encarna esta posición. Seremos activos política y electoralmente. Sobre el 155, queremos destacar que tanto la posición de Iceta como de Pedro Sánchez ha sido precisamente la de combatir el fascismo y defender la democracia. Lo que está en juego ahora no es la independencia de Cataluña. Está en juego la democracia. Las empresas no se han ido de Cataluña por miedo a la independencia, sino por miedo a que se rompa la democracia y se imponga el populismo en la peor de sus versiones. Un populismo en el que se han unido sectores podemitas y del independentismo.

Sin embargo, quizá el PSC necesite articular una alianza con los comunes e incluso con ERC.

—El gran problema de Podemos y de los comunes es su empanada mental. Un día dicen una cosa y al otro día, lo contrario. Creo que los independentistas pueden perder la mayoría en el Parlament, pero Ada Colau lo tiene difícil si se crea un Junts pel Sí en el ayuntamiento con un personaje relevante tipo Andreu Mas-Colell al frente. Con su falta de liderazgo, Colau está abriendo las puertas al independentismo en el Ayuntamiento de Barcelona.

Insisto ¿vería mal una alianza entre PSC, comunes y ERC en Cataluña?

—La situación en Cataluña es complicada. Tenemos siete grupos políticos con fuerzas muy igualadas. Quien llega primero tiene muchas posibilidades de gobernar. No es fácil crear una alternativa para superar al ganador. Todo está abierto, dependerá de quién lidere y si está dispuesto a hacer renuncias. La experiencia del tripartito no fue brillante, básicamente porque ERC siempre ha sido un artefacto explosivo. Y nunca ha sido un partido de izquierdas. Solo lo fue en la época del tripartito. Carod, Bargalló, Ridao, Benach, eran de izquierdas. Pero Companys, Macià, Irla, Tarradellas, Barrera, Hortalà, Rahola, Colom, Puigcercós, Junqueras… todos son de derechas. Por tanto, no es fácil llegar a acuerdos.

¿El apoyo a Iceta sería una especie de Ciutadans pel Canvi? ¿Formarían parte de las listas electorales?

—Ahora apoyamos sin condiciones a Iceta, no hay ninguna fórmula especial, hay que decirlo claramente. Estaríamos encantados de tener representación en las listas del PSC, pero la última decisión la tiene el partido. No ha habido tiempo de hacer un Ciutadans pel Canvi como se hizo con Pasqual Maragall, no podemos equipararnos. Estamos en un momento que no se trata de luchar por obtener un puesto en las listas electorales o de personalismos. Se trata de arrimar el hombro para intentar acabar con esta dinámica de división de Cataluña.

Estaríamos encantados de tener representación en las listas del PSC, pero la última decisión la tiene el partido. No ha habido tiempo de hacer un Ciutadans pel Canvi como se hizo con Pasqual Maragall

¿Qué propuesta política defienden?

—Al no ser un partido político, no damos fórmulas concretas. El tema hay que resolverlo primero entre todos los catalanes, hay que buscar la fórmula político-jurídica en la que podamos estar los catalanes, excepto ese 17% independentista del que antes hablaba. Podríamos encontrar una vía en la que el 80% de los catalanes nos sintamos cómodos. Si la encontramos, el resto de España también se sentiría cómoda. Tenemos una autonomía que, bien desarrollada, daría juego. También tenemos elementos de confederalidad, como País Vasco y Navarra. Introducir ciertos elementos de confederación en Cataluña no sería descabellado sin romper la unidad de España y sin privilegios. El café para todos fue un error. Debemos dejar una cierta libertad para recentralizar las competencias de algunas autonomías, lo que no supone perder calidad de vida.

Eso de recentralizar siempre da miedo…

—Se trata de dar el mejor servicio al ciudadano. En el ámbito municipal, vemos que hay ayuntamientos que ceden competencias a entidades supramunicipales. Hay que buscar una solución bastante a la carta. Esa fórmula se debería pactar primero en Cataluña y luego en el resto de España. Y a partir de ahí vendría el referéndum. Lo que no tiene sentido es hablar de independencia sí o no. Falta lealtad entre Gobierno y Generalitat.