Aquello de que en España no hay federalistas ya no vale. Eso se deduce de la gran acogida que tuvo el martes la presentación en Madrid de La Tercera Vía, asociación no partidaria que aboga por el diálogo para lograr una solución pactada al encaje de Catalunya en una España plural.

Su presidente, el notario Mario Romeo, afirmó que tanto la vía independentista de Mas como el inmovilismo de Rajoy bloquean el diálogo y definió a La Tercera Vía como catalanista pero no separatista. Se confesó forofo del Barça, que dijo que era uno de los primeros clubs del mundo porque competía en la liga española. Y añadió que algo similar pasaba con muchas iniciativas catalanas.

También intervino Eugeni Gay, que fue presidente del Col·legi d’Advocats, del Consejo de la Abogacía de España y vicepresidente del Constitucional. Dijo que Catalunya era una nación tan antigua como Castilla pero diferente y que la solución exige reconocer que vivimos en un Estado plurinacional y plurilingüístico. Ni Romeo ni Gay lanzaron una propuesta concreta, se centraron en pedir la recuperación del diálogo entre los gobiernos y las sociedades.

Pero lo revelador fue el apoyo cerrado del Madrid progre. El acto se celebró en la Fundación del Diario Madrid, que fue víctima de la prohibición de la dictadura, y su presidente, el periodista Miguel Ángel Aguilar, subrayó la simpatía ante una iniciativa que desde el catalanismo quería resolver el conflicto a través del diálogo y el respeto a la legalidad.

Quizás lo más espectacular fue la coincidencia -no programada- de cuatro de los cinco secretarios generales del PSOE desde la recuperación de la democracia. Los organizadores contaban con Alfredo Pérez Rubalcaba y Felipe González pero no con Pedro Sánchez, cuya presencia fue una sorpresa, ni con Joaquín Almunia, invitado por Aguilar. Esta coincidencia es algo muy poco habitual e indica que el socialismo asume atropelladamente que el conflicto generado tras la sentencia del Estatut tiene mucha gravedad y se debe intentar solucionar con una negociación abierta que conduzca a una reforma constitucional federal y con consenso amplio.

Pero no solo eran políticos del PSOE y del PSC los que abarrotaban la sede la Fundación del Diario Madrid, sino también expertos como Francisco Rubio Llorente, antiguo presidente del Consejo de Estado que ha defendido la posibilidad de un referéndum en Catalunya, y Francesc de Carreras, constitucionalista de cabecera de Albert Rivera, o Gaspar Ariño, catedrático de Derecho Administrativo de la órbita del centro-derecha que recientemente ha publicado dos libros sobre el conflicto.

Que el Madrid progresista aplauda a La Tercera Vía indica una coincidencia creciente entre sectores españoles y catalanes que creen que el respeto a la ley no resolverá el conflicto si no va acompañado de un diálogo que sea capaz de acordar un cambio constitucional.

Romeo explicó que cuando Bill Clinton visitó Barcelona en el 2001 contrapuso la transigencia catalana a la cerrazón de los talibanes y añadió que el mundo debía ser catalán y no talibán. Y confesó querer una «Catalunya catalana, no talibana».

Catalunya va a dominar el septiembre español. Y hay un Madrid que va a contar no solo el independentismo, sino también el agregado de los que propugnan algo similar a La Tercera Vía: el PSC, Unió, la coalición Podemos-ICV…