• El sector financiero pone en evidencia la debilidad de los que niegan los costes de decisiones unilaterales

El sistema financiero español representado por la AEB y la CECA ha decidido dar un paso inédito y manifestar de forma conjunta su opinión sobre las consecuencias que supondría  la consumación de un proceso secesionista en Catalunya, en especial si se produjera de forma unilateral. Desde que empezó este debate hemos pedido que todos los sectores de la sociedad, todas las posiciones, se manifestaran claramente. En un debate de estas características hay que insistir en que nadie calle, nadie esconda su opinión por comodidad ante quienes hablan más alto. Es muy importante conocer la opinión de todos y, de forma muy especial, los argumentos sólidos. Que la gente pierda el miedo y hable. Y que todo el mundo sea escuchado.

Eso es lo que ayer hizo la banca. Se trata de un pronunciamiento arriesgado por parte de un sector muy expuesto a la opinión de sus clientes y depositarios, y que durante la crisis ha incurrido en prácticas que han dañado su reputación. Y es también una opinión cualificada de unas entidades que operan a escala global y que tienen muy presentes cuáles son las ventajas y las reglas de la UE y la zona euro. Los banqueros han hablado claro y han expresado su  preocupación por «los problemas de inseguridad jurídica» que supondría una exclusión de Catalunya de la zona euro, lo que llevaría a las entidades -Caixabank, Santander, BBVA, Bankia, Sabadell y Popular como las más destacadas- a «reconsiderar su estrategia de implantación con el consiguiente riesgo de reducción de la oferta bancaria y, con ello, de exclusión financiera y encarecimiento y escasez del crédito». En un sentido similar se espera que la próxima semana se pronuncie en su comparecencia en el Senado el gobernador del Banco de España, Luis María Linde. Son opiniones que a buen seguro desagradarán a quienes se empeñan no en defender la independencia, sino en esconder o negar los costes de una acción unilateral. Debatir pros y contras, como decíamos, es fundamental. Eso permite a los ciudadanos votar informados. Y no se puede descalificar a todo aquel que  discrepa y aporta elementos contrarios.

El comunicado de la banca se añade al que el jueves hizo público el Cercle d’Economia y a las declaraciones de relevantes líderes políticos extranjeros. En todas estas expresiones hay una llamada de alerta ante los peligros que comportan determinadas decisiones, en especial si se adoptasen de forma unilateral. Pero al final del comunicado de la AEB y de la CECA se insiste, como en los casos anteriores, en apelar a la salida razonable del «diálogo» para «impulsar reformas». La banca, pues, tampoco se apunta al inmovilismo.