• La falta de resolución de las elecciones del 27-S es la base de las indecisiones que hoy vivimos

Lo intentaron. El planteamiento trataba de relacionar la capacidad final de decidir en una asamblea multitudinaria, que obliga a trazos gruesos del tipo ‘conmigo’ o ‘contra mí’, con un sistema de votación exhaustiva que permitía incorporar e ir descartando posiciones intermedias, combinando así apoyos diversos a la investidura y al acuerdo con Junts pel Sí. Todo ello a pesar de que la presión acumulada, más lo que cada militante o simpatizante de la CUP tuvo que oír probablemente estos días de fiesta en boca de familiares y parientes, no permitía muchas gradaciones y equilibrios. El sorprendente resultado, como era previsible, no satisface a nadie. Pero es probable que salve la unidad de la CUP y haga más difícil y atribulada la investidura de Mas.

Hay muchos reproches a la CUP por su inmadurez, su falta de criterio y tantos otros calificativos y epítetos que en el fondo muestran las propias limitaciones de quienes los profieren. Lo que pasó en Sabadell es en parte la continuación de la falta de resolución que tuvieron las elecciones calificadas de plebiscitarias del 27-S. Las carencias de entonces constituyen la base de las indecisiones de hoy. Se señala al ‘dedo’ (la CUP) como el causante del bloqueo en el que estamos metidos, cuando es a la ‘luna’, el 27-S, donde deberíamos estar mirando, entendiendo que aquel resultado no permitía ni las prisas ni las alegrías posteriores de Carme Forcadell y del comunicado urgente con que se quiso encauzar la zozobra. Las bases de la división de los militantes de la CUP y de sus simpatizantes reunidos en Sabadell el domingo no son las mismas evidentemente que las que se reflejaron en las elecciones del 27-S. Entonces hubo una clara mayoría soberanista, un insuficiente resultado del independentismo, y una significativa pero minoritaria presencia de los que apuntaron solo al ‘no’. En Sabadell se debatía con quién se quería viajar para construir un nuevo Estado, y la investidura de Mas simbolizaba esa disyuntiva. Y ahí es donde entra la metáfora de la manta.

Es de sobras sabido que si dispones de una manta excesivamente corta, o te tapas los pies o logras guarecer adecuadamente la parte superior de tu cuerpo. Las dos cosas a la vez son extremadamente difíciles por mucho que te pliegues y contorsiones. Si tras el 27-S, el tema clave es, para unos, cómo ampliar el apoyo al proceso emancipador catalán ello se logra buscando atraer a los que no quieren ni oír hablar de mezclarse con Mas y lo que ha representado y representa CDC y, para otros, solo con CDC y el liderazgo de Mas se avanzará. Al final, lo cierto es que te falta gente, te falta ‘manta’ para avanzar en este complicado viaje.

20-D: OTROS ESCENARIOS

Las elecciones del 20-D, siendo claramente distintas en forma y fondo de las de septiembre, han abierto otros escenarios, que también estaban presentes el domingo en Sabadell. La CUP no participó, pero sin duda sus votantes tomaron partido. Solo hace falta ver los excelentes resultados de En Comú Podem en algunos enclaves para darse cuenta de ello. Las matrices ideológicas no son totalmente simétricas, los espacios sociales tampoco coinciden exactamente, las posiciones sobre el futuro de Catalunya son también diversas, pero se dan muchas coincidencias en cuanto a la radicalidad democrática y a la necesidad de plantear procesos instituyentes y constituyentes ante un orden considerado como caduco. Las diferencias casi siempre alejan, pero otras veces generan complementariedad.

¿Qué va a pasar? Empezaremos el año con nuevas posibilidades de resolución de una parte del embrollo general en el que estamos. Pero la erosión en el bloque independentista ha sido notable y no será fácil recomponer confianzas. Lo que está en juego es la concepción democrática que cada uno defiende. Estamos comprobando lo difícil que resulta pasar de un movimiento articulado desde abajo, como ha sido el del derecho a decidir, a una dinámica de instituciones pensadas en lógica estrictamente partidista y representativa. Por mucho que se incorporen independientes y personas de la sociedad civil, al final los elegidos son totalmente autónomos de los que les eligieron. La ANC está viviendo esa experiencia. Y, por su parte, la CUP ha demostrado lo complejo que resulta romper esa dinámica. Su esfuerzo es considerado baldío y poco eficaz. Cuando justamente están tratando de acercar el dentro y el fuera de las instituciones, recomponiendo una democracia digna de tal nombre y mostrando el país en el que quieren estar. Ese es también el debate a afrontar.

Simplificamos al decir que lo que se está dirimiendo es ‘Mas març’. No se puede dejar para después decidir qué democracia se quiere, con qué criterios de representación se quiere trabajar y qué mecanismos institucionales permiten el control y rendición de cuentas.