• Mariano Rajoy declinó “de momento” ante el rey Felipe presentarse al Congreso para ser investido presidente del Gobierno…

Mariano Rajoy declinó “de momento” ante el rey Felipe presentarse al Congreso para ser investido presidente del Gobierno. Cuando todo parecía indicar que el Monarca anunciaría el encargo de formar gabinete al líder del PP y presidente en funciones, la mayúscula sorpresa de esa renuncia supuso un jarro de agua fría en el partido hasta ahora en el Gobierno y en el escenario político español. La renuncia de Rajoy abre la puerta a Pedro Sánchez, el líder socialista, a pactar un difícil y complicado ejecutivo con Podemos, cuyo líder se ofreció ayer después de reunirse con el Rey, quien celebrará la próxima semana una nueva ronda de conversaciones para designar un candidato.

Rajoy explicó después en rueda de prensa que no acepta por ahora la propuesta del Rey: “No tengo una mayoría de votos a favor, sino que tengo una mayoría acreditada de votos en contra”. En vista de ello, y en relación con la oferta de pacto de Iglesias a Sánchez, el presidente en funciones afirmó: “No tendría ningún sentido presentarme a la investidura mientras otros negocian el reparto del Gobierno”. Insistió Mariano Rajoy en que no renuncia a nada, pero de momento, añadió, no dispone de los apoyos para una mayoría estable y que seguirá trabajando para conseguirla. En ese paso a un lado de Rajoy también cuenta el hecho de que “no empiece a correr el plazo de dos meses”, transcurridos los cuales deberán convocarse nuevas elecciones. Por tanto, Rajoy se da tiempo –aun a riesgo de que Sánchez logre formar gobierno– para que algunas capitales comunitarias y centros de poder económico puedan convencer al dirigente socialista de las bondades de una gran coalición.

La sorpresa de la renuncia temporal de Rajoy vino precedida por otra propuesta que también causó fuerte estupor. El líder de Podemos, Pablo Iglesias, ofreció al secretario general del PSOE un acuerdo de gobierno de los dos partidos más Izquierda Unida. Iglesias se propuso como vicepresidente del ejecutivo, que estaría presidido por Sánchez, con un programa de cambio con amplias reformas, entre las que se incluiría la asunción de España como un Estado plurinacional, con un ministerio para el que insinuó el nombre de Xavier Domènech, diputado de En Comú Podem.

Sánchez reaccionó con sentido de humor a la propuesta, pero aceptó el envite de Iglesias al afirmar: “Los votantes no entenderían que no nos entendiéramos”. El líder socialista insistió en el no del PSOE a un gobierno del PP y agradeció la oferta de Iglesias, pero afirmó que primero quiere hablar con todos los grupos, incluido Ciudadanos, y después negociar el programa político, antes de decidir quién ocuparía cada sillón del futuro ejecutivo. Una oferta de pacto que levanta un fuerte rechazo en el PSOE –se espera que en los próximos días Felipe González se pronuncie al respecto–por la propuesta de Podemos de un referéndum en Catalunya, lo que constituye un enorme obstáculo político para el objetivo de Sánchez, que precisaría de los votos de su partido, Podemos, IU y PNV, y de la abstención de los independentistas.

La renuncia temporal de Rajoy relanza, pues, las opciones de Pedro Sánchez, pero también le pone en aprietos puesto que este dispone de apenas una semana para pactar con Iglesias y convencer a los barones de su partido de la bondad de un acuerdo, todo un reto para el político madrileño.