• CDC ha sido siempre un partido de líder pero esta vez tanto el partido como Mas deberán leer bien los resultados del examen de junio

Convergencia tiene problemas serios. Su fundador tiene todos los hijos imputados (incluido Oriol, que quería ser el delfín de Mas) tras confesar haber ocultado al fisco una herencia durante 34 años. Hoy tiene dos líderes –Artur Mas y Carles Puigdemont– y no está claro lo que deparará el futuro a ninguno de los dos. Admite un gran hueco ideológico al encuestar entre sus militantes los valores a defender. No tiene claro ni su nombre ya que la última vez que se presentó a unas elecciones –el 20-D- lo hizo como Democracia i Llibertat. Y en el horizonte se vislumbra un complicado congreso de refundación (o de creación del nuevo partido) con tres candidatos a secretario general: Germa Gordó (centro amplio), Jordi Turull(más independentista) y Carles Campuzano (socialdemócrata).

Pero el primer examen de CDC –que va a condicionar su futuro- es la cita electoral del 26-J. Será su primer choque con la realidad tras el pasado 20-D, cuando tuvo que digerir tres ‘shocks”. El primero fue que, al no repetirse la lista unitaria con ERC, quedó en cuarta posición y con ocho diputados, cuando cuatro años antes había sacado 16. Quedó detrás de En Comu Podem (ECP), ERC e incluso el PSC. El segundo es más ideológico. Las dos listas independentistas (CDC y ERC) tuvieron sólo el 31% de los votos y 17 diputados frente al 36,4% y 19 escaños cuatro años antes. Si el 27-S, el independentismo presumió de haber ganado con el  47,8% del voto, ahora prefirió no menear el 31%. El tercero –el más aparatoso- fue que Artur Mas tuvo que renunciar a la presidencia pocos días después para mantener (a medias) la ficción de una mayoría independentista en alianza con la CUP. Toda la operación de la lista única y las elecciones plebiscitarias para asegurar que Artur Maslideraría la legislatura de la desconexión con España se vino abajo como un castillo de naipes. Nadie lo verbaliza pero muchos piensan que, sin el error del anticipo electoral, Mas aún estaría en la plaza de Sant Jaume y CDC contaría en Madrid.

Homs propone otra lista unitaria porque por separado el 20-D tuvieron

solo el 31% del voto y 17 diputados de los 47 que le tocan a Catalunya en el Congreso

Ahora el primer examen es el 26-J. CDC intentará la coalición con ERC repitiendo la fórmula de Junts pel Sí del 27-S. Y tiene argumentos poderosos. Que ERC y CDC por separado repitieran el 30-32% del voto y 16-19 diputados (sobre 47) sería una bofetada para el independentismo. El deseo unánime de la cúpula de CDC es repetir JxSí y volver a movilizar el voto independentista. Recuperar el entusiasmo anterior al 27-S con el apoyo de la ANC a una lista unitaria.

Pero las posibilidades de esta lista son escasas. Primero porque pese a la voluntad de Jordi Sànchez, su presidente, la reciente asamblea de la ANC no respaldó esa idea. Exigió sólo la unidad de acción de los grupos parlamentarios.

La segunda es que ERC no quiere y también tiene argumentos. El primero es que JxSí no fue una buena operación. En el 2012 CDC y ERC, por separado, tuvieron la mayoría absoluta de 71 diputados (50 de CDC y 21 de ERC) y el 44,4% de los votos. En cambio en las plebiscitarias del 2015 bajaron a 62 diputados (sin mayoría) y al 39,6% de los votos. A la mayoría absoluta y al 47,8% sólo llegaron sumando los 10 diputados de la CUP. Y ERC cree –justificadamente o no- que sin el lastre de CDC, ERC habría recibido una parte de los votos de la CUP que en el 2012 sólo había sacado tres escaños.

El fondo de la cuestión es que CDC y ERC son dos partidos diferentes que compiten por el poder. Artur Mas propuso la lista única para sumar y seguir dirigiendo el nacionalismo. Ahora Oriol Junqueras piensa que la alianza electoral (otra cosa es la de gobierno) con CDC quita atractivo electoral a su partido. ERC quiere sustituir a CDC como la primera fuerza independentista y cree que para plantar cara a la alianza Ada Colau-Podemos (que ganó el 20-D) debe estar libre de toda sospecha de conservadurismo.

Entonces, sin lista unitaria, CDC volverá a ir sola el 26-J y es difícil que Francesc Homs logre mejorar sustancialmente los resultados del 20-D. En CDC afirman que sus encuestas les dicen que pueden perder o ganar un escaño y quedarse con 7 o 9 diputados. En tercera posición y empatados con el PSC.

Pero la última encuesta del CEO es más dura. CDC quedaría en quinta posición con 6 o 7 diputados detrás de ECP que mantendría su voto y sus 12 escaños, de ERC que subiría tres puntos y podría llegar a 11 diputados y del PSC y C¿s con 7.

En ERC sostienen que son dos partidos muy diferentes

y que yendo solos consiguen sumar más apoyos

El independentismo (ERC y CDC juntas) tendría un máximo de 18 diputados y el 32% de los votos. La apuesta política de Artur Mas desde el 2012 sufriría un serio varapalo y CDC con 6 escaños, o un máximo de 9, tendría que reducir sus aspiraciones.

Se oficializaría que ya no sería ni el primer partido catalán ni la primera fuerza independentista sino sólo un partido más junto a ECP, ERC, el PSC y C¿s. Con ERC encabezando la bandera soberanista y con Ciutadans mordiéndole voto moderado, quizás el que heredó de la UCD cuando el partido de Adolfo Suarez se vino abajo.

Francesc Homs dará la batalla y luchará por la lista unitaria. Incluso admitiría no encabezarla. Pero el choque con la realidad puede ser áspero. ¿Qué haría entonces Artur Mas? ¿Seguir como presidente ejecutivo con la misma hoja de ruta? ¿Seguir y asumir posiciones más moderadas? ¿Dar otro paso atrás y ser presidente no ejecutivo para tutelar una transición ordenada? ¿Retirarse?

CDC ha sido siempre un partido de líder pero esta vez tanto el partido como Mas deberán leer bien los resultados del examen de junio.