• La entidad censura también la judicialización del conflicto catalán

«Persistir en el camino de la desobediencia tiene muchos riesgos, uno de ellos es hacer imposible el orden; si se acaba identificando desobediencia y catalanismo, saldrá perdiendo el catalanismo», esta es una de las afirmaciones del informe anual del colectivo «Amics del país», con un título inequívoco: «El año 2016, del bloqueo y la confrontación a la imperiosa necesidad del diálogo», presentado este viernes en Barcelona. 

‘Amics del país’, un colectivo de personalidades de perfil ideológico moderado de la sociedad civil (entre ellos, el exministro socialista Joan Majó y el poeta Carles Duarte) presidido por el abogado y exsecretario general de Convergència Miquel Roca, reivindica en su análisis la vigencia del catalanismo pactista. Afirma el texto que «la ilusión independentista ha implicado también la contención, el silencio, la inquietud o la oposición de los que no son independentistas». Roca, en la presentación del documento, ha sido contundente a la hora de asegurar que frente al independentismo y la desobediencia, persiste una «importante» parte de la ciudadanía que «puede sentir una gran vocación catalanista militante y no se sienta necesariamente identificado con el planteamiento independentista».
CONTRA LA JUDICIALIZACIÓN

El documento -presentado el día de la declaración de la presidenta del Parlament, Carme Forcadell, ante el TSJC por desobediencia y prevaricación- critica también al Gobierno del PP al afirmar Roca que «la judicialización de la política no soluciona los problemas políticos» y «la oferta de diálogo no tiene credibilidad si no va acompañada por hechos».

El análisis no hace mención al referéndum pero sostiene que el diálogo no ha de implicar «la renuncia de las posiciones propias». E incide en recuperar el contenido clásico de las negociaciones entre Govern y Estado: «la fiscal, la cultural o identitaria y la de autogobierno».

AUTOCRÍTICA DE AMBAS PARTES

En su visión del conflicto, ‘Amics del país’ pide autocrítica a ambas partes. Al Estado, para que acepte con normalidad al independentismo como interlocutor y formule propuestas concretas. Y a los sectores catalanes proclives al diálogo para que se atrevan a decir que «todo lo que ha pasado desde el 2010 hasta ahora si bien ilusiona a una parte de nuestra sociedad, también inhiben o distancian otras partes».

Roca no concibe una solución que no pase por el diálogo y en el texto se insiste en que el catalanismo busque un «mínimo común denominador» , es decir, un programa catalán de mínimos que reconozca la realidad española del mism modo que el Gobierno español ha de reconocer la realidad catalana.

RECORTES Y DESIGUALDAD

En su análisis sobre la economía, el documento alerta sobre los nuevos populismos, celebra la recuperación de la economía pero admite la desigualdad generada por la globalización. «Los Estados se han mostrado impotentes para resolver las cuestiones y cuando lo han hecho ha sido con políticas de austeridad, de ahorro, de recortes, que han generado desigualdades, desequilibrios, tensiones y conflictos», ha admitido Roca durante la presentación del texto.