Podría ser ‘indepe’ si la nueva patria estimulase el derecho a decidir de cada uno por encima del aleccionamiento

Servidor podría ser ‘indepe‘ si la patria anhelada no naciese de la épica de grandes capitanes más astutos que honestos para salvar su oscura y altiva incompetencia, si sus cómplices no exhibiesen una callada sonrisa de conejo molieresco ante los episodios más oscuros de las últimas décadas catalanas. Servidor podría ser ‘indepe’ si no sintonizase de buena mañana la radio pública de Catalunya y, con más emoción que razones, ella no nos contase solamente una de las caras de la falsa moneda.

Servidor podría ser ‘indepe’ si no experimentase una profundísima nostalgia de una Barcelona, capital de Catalunya –la Cat del Dream Team– en la que apenas un tercio de siglo atrás podías cruzarte por la calle con apellidos tan sonoros como Rodoreda, Pla, Espriu, Foix, Carner, Oliver, Ferrater, Gil de Biedma, Barral, Goytisolo… Servidor podría ser ‘indepe’ si la nueva patria estimulase, a través de la cultura, el derecho a decidir de cada uno por encima del aleccionamiento gregario, si el reconocimiento literario y cultural se otorgase en función de los méritos de sus autoras y autores y no como agradecimiento a los servicios prestados.

Servidor podría ser ‘indepe’ si, por curiosidad malsana, no consultase en sus horas libres nuestra más reciente videoteca. Si ustedes ya andan convencidos de las bondades o perversidades del ‘procés‘, pueden abstenerse de acudir a Youtube, pero si les atrae nuestra memoria histórica, les aconsejo que revisen las entrevistas de Artur Mas con Josep Cuní o Ana Pastor, la de Oriol Junqueras con Josep Borrell, los mítines de nuestra presidenta Forcadell y del ‘setzè jutge’ Vidal… y sobre todo al ínclito y chiripirifláutico historiador (sic) Víctor Cucurull i Miralles: «¡El Quijote fue escrito inicialmente en catalán!». Servidor podría ser ‘indepe’ si no acabasen de instalar en la sala de banderas de TV-3 al hagiógrafo de Prenafeta el mismo día que este se sentaba en el banquillo de los acusados. Servidor podría ser casi ‘indepe’ si la audaz apuesta de Maragall y Zapatero por citarse en los orígenes del socialismo de Pablo Iglesias senior y Suresnes no hubiesen sido ridiculizados por Alfonso Guerra y su arrogante serrucho cortijero: el PSOE y el PSC también padecen alzhéimer; no se acuerdan de quienes debieran ser.

Ortografía democrática

Tal vez sea ‘botifler’, si por eso se entiende no formar parte de un entusiasta colectivo decidido a inaugurar pasado mañana una nación basada en leyendas y falsedades. Se puede calificar a España de «democracia de escasa calidad», pero hay que tener las orejas muy sordas para no apercibirse de que a la Catalunya del ‘procès’, al hablar, se le escapan venenosas faltas de ortografía democrática. Las posibles maldades de unos no justifican las maldades de su alternativa.