• Apuesta por un acuerdo fiscal más generoso, pero censura a los independentistas por su falta de “honestidad” al no explicar las consecuencias de la ruptura

El Financial Times cree que España debe optar por una tercera vía entre la independencia y el actual status de Cataluña para dar una solución al desafío soberanista de Mas y sus socios independentistas, y que pasaría por dar una mayor autonomía a través de un cambio constitucional.

No se puede ignorar los votos
El rotativo británico cree que ni España ni la Unión Europea deben “ignorar” un resultado del bloque nacionalista que superara el 50% en las próximas elecciones catalanas, aunque ese resultado no conduzca a la independencia.

Un acuerdo fiscal generoso para Cataluña
En el artículo, titulado “Spain and the catalans must avoid a collision” (España y los catalanes deben evitar una colisión), el diario considera que el Gobierno español debe ofrecer al Parlamento catalán un acuerdo fiscal más generoso, aunque reconoce que “no será fácil”.

La independencia no interesa a nadie
El Financial Times advierte de que la independencia “no interesa” ni a Cataluña, ni a España ni a la Unión Europea. El rotativo remarca que el Gobierno de Artur Mas “tiene derecho poner a prueba el apetito de su pueblo por separarse de España” y que no se puede ignorar la “identidad nacional catalana”, con su “propia lengua, cultura e historia”.

Críticas a Mas y Junqueras
El diario critica que Mas y Junqueras hayan fijado un umbral demasiado bajo de mayoría absoluta en escaños para su hoja de ruta soberanista, y considera que no pueden verse como ganadores si no superan el 50% de los votos.

Falta de honestidad
Asimismo, el diario critica a los independentistas que no sean “honestos” a la hora de explicar las consecuencias de una ruptura y “los muchos retos” que afrontaría el nuevo país, empezando por tener que volver a pedir la entrada en la UE y en la Eurozona, un ingreso “que estaría lejos de estar garantizado”.

El Financial Times avisa de que una Cataluña independiente no tendría un aval ante los mercados de crédito y llevaría a Cataluña y a España a una crisis constitucional que con seguridad minaría la confianza económica.