• La cúpula del PSOE se vuelca en la presentación en Madrid de La Tercera Vía

«¿Qué podemos hacer?», se preguntó ayer el exvicepresidente del Tribunal Constitucional Eugeni Gay. «En primer lugar, ser conscientes de que somos un país plurinacional y plurilingüe», se respondió a sí mismo, y también a todo el auditorio, el experto jurista catalán. Además, propuso replantear un sistema de financiación justo para todos los territorios, reformular el Senado y explorar todas las posibilidades que actualmente ofrece la Constitución española, incluida la de su reforma: «No nos debe dar ningún miedo cambiar las reglas y cambiar la Constitución», zanjó Gay.

Su intervención vistió de largo la presentación en Madrid de la asociación La Tercera Vía, una entidad creada en Catalunya, privada, plural y apartidista -según la bautizó su presidente, el notario Mario Romeo-, empeñada en evitar la colisión y el divorcio y que apuesta, como única solución, por el diálogo para desbloquear el encastillamiento de las dos partes enfrentadas en el conflicto. «El nombre de la tercera vía me parece acertado, pero yo lo llamaría la única vía», aseguró Gay.

En primera fila, arropando y dando cobertura a la iniciativa, buena parte de la cúpula del PSOE. Con la presencia del actual líder de los socialistas, Pedro Sánchez, y tres de sus antecesores en el cargo: el expresidente del Gobierno Felipe González con Alfredo Pérez Rubalcaba y Joaquín Almunia. Romeo destacó que todos ellos «han demostrado siempre un gran amor a Catalunya y, por tanto, a la España diversa y plural». Y es que el objetivo último del acto, según sus muñidores, es que llegue a Catalunya, precisamente desde Madrid, un mensaje nítido de que España quiere a Catalunya.

El líder del PSOE, Pedro Sánchez, dejó claro a su llegada que no está dispuesto a tirar la toalla, que aún hay espacio, y tiempo, para que se abra una tercera vía entre Catalunya y España: «Escucho a los independentistas decir que no hay tiempo, que ya se acabó el tiempo. Pero los independentistas no son los dueños del reloj del tiempo, hay tiempo de sobra para llegar a acuerdos, para sentarse a hablar y dialogar», aseguró.

El líder socialista celebró la iniciativa de La Tercera Vía y defendió que «no se pueden construir fronteras donde nunca las ha habido». Su predecesor en la secretaría general del PSOE, Rubalcaba, destacó la importancia del acto: «Esta tercera vía supone recoger el espíritu de la Constitución, que es el del diálogo y el del consenso». Y subrayó que justo en estos momento es más importante que nunca que quede en evidencia que en Madrid hay «mucha gente que quiere hablar y encontrar una solución para seguir viviendo juntos».

También asistieron al acto Ángel Gabilondo, Patxi López, Antonio Hernando, Óscar López, Rodolfo Ares o Jaime Lissavetzky, entre otros dirigentes del PSOE. Y una representación igualmente señalada del PSC, con Pere Navarro, Meritxell Batet, Maurici Lucena o Germán Rodríguez. Además de políticos socialistas, a la presentación madrileña tampoco faltó otro exvicepresidente del Tribunal Constitucional, y expresidente del Consejo de Estado, Francisco Rubio Llorente, los catedráticos Francesc de Carreras o Gaspar Ariño, o el periodista Joan Tapia, entre otros muchos. Miguel Ángel Aguilar dio la bienvenida a los presentes en la sede de la Fundación Diario Madrid y la periodista Rosa Paz actuó como moderadora.

El presidente de la asociación, Mario Romeo, que se reconoció forofo y socio del Barça, aseguró que si éste es un gran equipo es porque juega en la liga española, donde puede brillar como uno de los mejores del mundo. «En una liga catalana independiente, el Barça no sería lo que es hoy, y esto que digo en el ámbito del fútbol también se puede aplicar a cualquier otro ámbito. Juntos seremos más fuertes y llegaremos más lejos». Y esgrimió también unas reflexiones de Bill Clinton en una visita a Barcelona hace una década, cuando contrapuso lo catalán y lo talibán. «Identificó lo catalán con la transigencia y la armonía, y lo talibán con la intransigencia y el sectarismo», explicó. Y recordó las palabras del expresidente norteamericano: «El futuro del mundo será catalán o será talibán». Y, según concluyó, «nosotros no queremos una Catalunya talibán, sino una Catalunya catalana».