El Tribunal Constitucional ha dejado sin efecto la Conselleria d’Exteriors. Los juristas del Parlament consideran que la fórmula elegida por Junts pel Sí y la CUP para tramitar las tres leyes de desconexión no se ajusta al reglamento… Y vamos haciendo. Un paso adelante. Otro atrás. Entretenido, pero ¿efectivo? A veces, el guion del ‘procés’ adolece de un frívolo ensimismamiento que desprecia la capacidad del oponente. Otras, se reduce a una maniobra para aumentar la frustración y tratar de ampliar la base independentista. Pero ¿hay realmente una estrategia? ¿Estamos haciendo algo más que perder el tiempo de forma miserable? Hasta la épica más encendida se cansa de sí misma si no aterriza en la realidad. Vivir instalados en el artificio no es lo mejor para captar adeptos a una causa. Ni aquí ni en Europa. El mundo no nos mira, como mucho nos echa una ojeada cargada de estupefacción. El apoyo al referéndum es claramente mayoritario en CatalunyaPodemos lo apoya. Son pocos, pero menos aliados tiene la independencia. La consulta es una reivindicación que Europa puede entender o, en cualquier caso, puede no despreciar, hay precedentes y es un derecho radicalmente democrático. ¿No sería más lógico dedicar esfuerzos, imaginación y, si hiciera falta, desobediencia para defenderlo? Parece el único modo de concretar modelos de Estado y de contarnos. ¿Por qué se desechó tan rápido su reivindicación? ¿Eran prisas o temor a conseguirlo?