• El veterano político detalla en su obra como la patronal catalana fue decisiva para que Jordi Pujol ganara sus primeras elecciones

Conviene repasar nuestra historia inmediata. A ello contribuye, sin duda alguna, el interesante libro Els ponts trencats, publicado por Pòrtic Visions recientemente, por ahora solo en su versión original en catalán. Su autor es Manuel Milián Mestre (Porcall, Castelló, 1943), un personaje tal vez poco conocido por el gran público fuera de Cataluña, pero que tuvo y tiene aún un peso específico muy notable en los entresijos de la política, en especial en Cataluña pero también en el conjunto de España.

Manolo Milián, ahora articulista y tertuliano muy frecuente en todo tipo de medios de comunicación, sigue siendo leal a la memoria de su primer maestro político, Manuel Fraga Iribarne, con quien comenzó a colaborar en los últimos años del franquismo, más tarde durante toda la transición a la democracia y luego hasta la misma muerte de Fraga. Fundador del Club Ágora, Reforma Democrática, Alianza Popular y Solidaritat Catalana, y tras haber sido director de estrategia y comunicación de la patronal catalana de Fomento del Trabajo Nacional, Alianza Popular y Solidaritat Catalana, Milián fue diputado a Cortes por el PP entre 1989 y 2000. En estos tres últimos lustros se ha distanciado cada vez más del PP, al que viene criticando sin cesar tanto por su incapacidad para dar una respuesta política adecuada al reto secesionista de Cataluña como por los innumerables escándalos de corrupción que afectan a la formación que fundó y en la que militó tantos años. Además de sus habituales colaboraciones periodísticas, Manolo Milián sigue ejerciendo en la actualidad un importante papel en Fomento del Trabajo Nacional.

En su ya citado libro Manolo Milián habla de “puentes rotos”. Lo hace en referencia al creciente desencuentro existente entre amplios sectores de la sociedad catalana y el resto de España. Aporta datos y recuerdos de gran interés. Y desvela un secreto, conocido por muchos pero hasta ahora no explicado por ninguno de sus responsables. Se trata de la potente operación emprendida por la patronal catalana ante las primeras elecciones autonómicas, con un gran objetivo: “La reconducción de la opinión pública y política a través de la sociedad civil”.

Aquella multimillonaria y muy bien orquestada operación montada por Fomento del Trabajo Nacional contribuyó de forma decisiva a evitar la esperada victoria en los primeros comicios autonómicos catalanes del PSC, con su líder Joan Reventós al frente, y posibilitó el primer y decisivo triunfo electoral de CiU, liderada por Jordi Pujol.

Las rotundas victorias del PSC en Cataluña tanto en las elecciones generales de 1977 y 1979 como en los comicios municipales de 1979, así como los muy buenos resultados alcanzados por el partido de los comunistas catalanes, el PSUC, movilizaron a un empresariado temeroso de un “frente popular” y, mediante muy cuantiosas ayudas tanto a CiU como a ERC e incluso al andalucista PSA –que se presentó a aquellas elecciones y restó votos y diputados al PSC-, todo ello fue decisivo para la primera victoria electoral nacionalista.

Lo que no preveían quienes, como el propio Manuel Milián Mestre, fraguaron e implementaron aquella tan ambiciosa como victoriosa operación política, fue que aquel primer triunfo electoral de CiU daría paso a casi un cuarto de siglo de ininterrumpido poder pujolista en la Generalitat y que, a la postre, aquella primera victoria electoral del nacionalismo catalán acabaría, por ahora, en un desenfrenado y errático viaje a ninguna parte con la propuesta independentista actual.

El gran mérito de Manolo Milián no solo es el de haber sabido reconocer sus errores sino de explicárnoslos con todo detalle. Aunque a buen seguro que guarda todavía muchas cosas que contar.