El sentido de la oportunidad puede ser la mejor muestra de sentido común. Mientras Mariano Rajoy se hace el sueco y Pedro Sánchez sigue vivo en su particular maratón en busca de apoyos para su investidura, la Generalitat ha trasladado al Parlament la iniciativa legislativa vinculada al proceso independentista. El discurso del Govern se concentra en garantizar el traspaso de “ley a ley” a través de una norma de transitoriedad jurídica pero el tránsito político también requiere de estrategia.

Republicanos y convergentes pueden discrepar desde el primer día en el Govern sobre cómo se completa la hoja de ruta acordada, pero las pantallas pasadas no pueden impedir que se analice la realidad. La evidencia electoral es que no existe mayoría suficiente para completar el proceso soberanista y la escrita es que el plan sometido a las urnas no prevé en ningún caso una declaración de independencia… este año. Así que el papel de los 17 diputados independentistas en Madrid, con el mandato de negociar la independencia, queda de momento en un segundo plano. La CUP se desentendió de las elecciones generales cediendo paso a En Comú Podem, mientras ERC y CDC deben ahora afrontar dudas estratégicas. La primera estación es la investidura. ¿Pueden los republicanos bloquear un gobierno de cambio de izquierdas? ¿El electorado convergente puede digerir un gobierno en Catalunya gracias a la CUP y apoyar en Madrid una alianza con Podemos? La respuesta debe incluir otra variable, la hoja de ruta soberanista prevé elecciones el verano del año que viene y Junts pel Sí no tiene vocación de futuro.

La abstención ante una hipotética presidencia de Pedro Sánchez podría mantener aritméticamente vivo al independentismo político en una legislatura incierta a pesar del desdén inicial socialista a sus votos. Pero para lograrlo hay que ampliar el abanico de la reivindicación catalana más allá del referéndum. Sometidos al mandato del 27-S, la otra pregunta es si el Govern está en condiciones de perder oportunidades mientras se alcanza la mayoría social suficiente para apuntalar el proceso hacia la independencia. El discurso del agravio ha sido durante años el principal motor del soberanismo y el crecimiento del apoyo al independentismo coincide con posiciones de fuerza del PP, no del PSOE. La última prueba: el 30 de marzo se cumplen diez años de la aprobación del Estatut que apadrinó José Luis Rodríguez Zapatero…

La hoja de ruta del peix al cove transitorio está escrita. El documento de 23 puntos que Artur Mas entregó en su última cita con Mariano Rajoy en la Moncloa y la primera carta la puso sobre la mesa el propio president Puigdemont: la demanda del cumplimiento de las inversiones prometidas para acabar con el esperpento de Rodalies. Decenas de miles de usuarios del transporte público en colapso permanente no son la mejor tarjeta de presentación para un presidente socialista en Catalunya frente al mantra electoral de Francesc Homs: Apeadero del AVE en Otero de Sanabria (Zamora), 26 habitantes, 6,5 millones de euros.